Vladimir Vargas, un entrenador a pleno sol

Vladimir Vargas, entrenador de béisbol, cuenta su historia y logros en el deporte

Autor: Osviel Castro Medel

Hay amores que no caben en un texto periodístico. El de Vladimir Vargas Verdecia por el béisbol es de esos.No empezó en grandes estadios ni con reflectores. Inició en Mabay, un poblado a unos 15 kilómetros de Bayamo, al que llegaba cada día como pudiera —en guagua, en tractor, en lo que apareciera— porque allá había niños esperándolo.«Esa época fue muy bonita, aunque difícil», recuerda este entrenador que precisamente hoy, 9 de mayo, cumple 57 años. Vladimir pasó una década entera viajando por su cuenta. «No era fácil entrenar lejos de la casa, pero lo bueno es que les ganábamos a los combinados de Bayamo y eso me llenaba de orgullo».Las victorias en Mabay fueron el primer peldaño. Después vinieron más de dos décadas en los terrenos de Bayamo, ayudando a formar a muchachos que llegaban de otros municipios o de la propia Ciudad Monumento y que luego besarían el cielo del béisbol cubano: Lázaro Blanco, Roel Santos, Carlos Benítez, Alberto Soto, Guillermo Avilés, entre otros. Verlos crecer, afirma él, ha sido uno de sus mayores premios.«Siempre digo que hay que seguir trabajando. Yo me pasé muchos años sin dirigir el equipo de Granma de la categoría 11-12, y eso que ganaba la provincial con Bayamo. Pero no me desanimé».En 2020 se coronó campeón nacional de las Pequeñas Ligas en la primera edición del certamen. Soñó con llevar a sus pupilos a Puerto Rico, a un clasificatorio para la Serie Mundial. Pero la COVID-19 apretó y todo quedó en el aire.Tres años después, Vladimir pisó Williamsport, Estados Unidos, cuando Cuba asistió por primera vez a la Serie Mundial de Pequeñas Lig...